"...Habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa" Heb. 6:15
Cuando estás orando por
algo, lo último que quieres oír de Dios es: 'Espera'. Pero a veces eso es lo
que dice. Y si queremos caminar con Él tenemos que aprender a ser pacientes,
porque Él opera de acuerdo a su calendario y no al nuestro, y todos tus ruegos
y oraciones no van a acelerar el proceso, aunque sí te frustrarán. Además, si
estás acostumbrado a satisfacer todo capricho y deseo, aprender a esperar en
Dios será como pasar un tiempo de rehabilitación espiritual. Cuando Abraham
tenía 75 años, Dios le prometió hacerle "padre de una multitud de
naciones" (Génesis 17:4 NVI). Pero tuvo que esperar otros 24 años antes de
recibir lo que se le había prometido. Esperar no es algo que haces únicamente
con el fin de obtener lo que quieres, sino que el proceso produce paciencia,
madurez, entendimiento y carácter.
Lo que Dios cumple en ti mientras esperas es a menudo más
importante que el objeto de la espera. "Necesitáis perseverar para
que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, recibáis lo que Él ha
prometido" (Hebreos 10:36 CST). Ahora bien, esperar no es una excusa para
negar la realidad, eludir tus responsabilidades
o no hacer lo que es debido. Por ejemplo, si estás endeudado hasta las
cejas por haber gastado más de la cuenta, no te quedes sentado esperando que
Dios te mande un cheque en blanco. Aprende a disciplinarte y adoptar principios
financieros sólidos como diezmar, hacer un presupuesto y no comprar nada a menos
que lo puedas pagar. Por encima de todo, esperar es proponerte confiar en Dios
y obedecerlo aun cuando las cosas no vayan como planeaste. Es decirle a Dios:
'Señor, cuento contigo; no contemplo ninguna otra alternativa'.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA
HOY")


