jueves, 26 de junio de 2014

Enseñanzas del Hijo Pródigo (3) 26 junio




"Finalmente recapacitó..."  (Lucas 15:17 LB95)


El camino a la ruina del Hijo Pródigo no se recorrió de repente. Fue una acumulación lenta y constante, como el colesterol en las arterias. Él no valoró las bendiciones del padre ni fue agradecido. Escribió David: "Bendice,  alma mía,  al Señor  y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice,  alma mía, al Señor,  y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores..." (Salmo 103: 1-5). El Hijo Pródigo venía de una de las mejores familias de la ciudad, y sin embargo acabó sin blanca, sin amigos, comiendo con los cerdos, intentando satisfacer deseos legítimos de modo ilegítimo.

¿Por qué nos inmiscuimos en aventuras extramaritales, nos emborrachamos y drogamos o nos matamos trabajando y sacrificamos a nuestras familias en el camino? Porque dentro de nosotros hay un vacío que nadie, sino Dios, puede llenar. Jesús dijo: "Finalmente recapacitó y se dijo: ...Volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado..." (Lucas 15:17-18 BL95). Si se lo permites, Dios te detendrá justo a tiempo. Te recordará quién eres y a quién le perteneces. Empezarás a ver el fango en el que estás metido, los falsos amigos, los logros huecos, la gente que te rodea que no es más feliz que tú. Si es así como te encuentras hoy, vuelve a casa. Tu Padre te está esperando para darte la oportunidad de empezar de nuevo. Él sigue amándote igual que antes. Dile al diablo: 'He cambiado de parecer. Me vuelvo a casa'.


BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA HOY")







TRADUCCIÓN