ATAR Y DESATAR
Por Dr. Neil Anderson
Dios le reveló a Pedro que Jesús era “el Cristo, el Hijo del Dios
viviente” (Mateo 16:16). Poco tiempo después, Pedro estaba hablando por el
diablo. Jesús lo reprendió, diciendo: “¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me
eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los
hombres” (Mateo 16:23).
La reprensión de Jesús parece severa, pero el hecho de que haya
identificado a Satanás como el origen de las palabras de Pedro lo hacía preciso
y adecuado. El propósito del diablo es promover el ver por uno mismo como el
fin principal de la humanidad. A Satanás se le llama el príncipe de este mundo,
porque el ver por uno mismo es lo que gobierna este mundo. Se le llama el
acusador, porque no cree que tengamos una motivación más alta que el ver por
uno mismo. El credo de Satanás es así: “Sálvate a ti mismo a toda costa.
Sacrifica el deber por el interés propio, la causa de Cristo, por la
conveniencia personal. Todas las personas son egoístas en su corazón y tienen
su precio. Algunos pueden aguantar más que otros, pero al final la gente elegirá
su propia voluntad sobre la voluntad de Dios”.
Dios le ha dado las llaves del Reino a los que se niegan a sí mismos,
toman su cruz cada día y siguen a Jesús. Lo que aten en la tierra quedará atado
en el cielo, y lo que desaten en la tierra será desatado en los cielos (ver
Mateo 16:19). Se puede encontrar un pasaje similar en Mateo 18:18, pero en los Vrs. 19-20, Jesús añade: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se
pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será
hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres
congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Necesitamos notar tres cosas. En primer lugar, como la verdad hace libre a la gente, las llaves
del Reino pueden significar las llaves del conocimiento (ver Lucas 11:52). En segundo lugar, los dos pasajes sobre
atar y desatar son difíciles de traducir. Siguiendo las reglas de la gramática
griega, ambos pasajes se pueden traducir también como, “Todo lo que ates en la
tierra ya habrá sido atado en los cielos, y lo que desates en la tierra ya
habrá sido desatado en los cielos” (Mateo 16:19).
La misma estructura de la lengua griega se encuentra en Juan 20:23
(RV95): “A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se
los retengáis, les serán retenidos”. Ese pasaje también se podría traducir: “A
quienes perdonéis los pecados, sus pecados ya les han sido perdonados, y a
quienes se los retengáis, ya les han sido retenidos”. Fíjese en las diferencias
sutiles entre las dos traducciones. Lingüísticamente, se pueden traducir en
cualquiera de las dos maneras, pero la segunda es preferible (En inglés, así la
traduce la New American
Standard Bible). La mayoría de los
teólogos concuerdan en que la
Iglesia no tiene el poder y el derecho de atar, desatar y
perdonar a quien desee.
En tercer lugar, en lo que los dos o tres reunidos
en el nombre de Jesús están de acuerdo es en la voluntad de Dios. Las ideas de
atar, desatar y perdonar tienen su origen en el cielo, no en la mente independiente
de la humanidad. Dios puede comunicarse de una manera tal, que los cristianos
con discernimiento tienen las llaves del Reino. Y anuncian lo que Dios ha
ordenado. Todo lo que verdadero y duradero se origina en el cielo.
(Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en
México)


