sábado, 14 de junio de 2014

ATAR Y DESATAR 14 junio

ATAR Y DESATAR


Por Dr. Neil Anderson






Dios le reveló a Pedro que Jesús era “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Poco tiempo después, Pedro estaba hablando por el diablo. Jesús lo reprendió, diciendo: “¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mateo 16:23).

La reprensión de Jesús parece severa, pero el hecho de que haya identificado a Satanás como el origen de las palabras de Pedro lo hacía preciso y adecuado. El propósito del diablo es promover el ver por uno mismo como el fin principal de la humanidad. A Satanás se le llama el príncipe de este mundo, porque el ver por uno mismo es lo que gobierna este mundo. Se le llama el acusador, porque no cree que tengamos una motivación más alta que el ver por uno mismo. El credo de Satanás es así: “Sálvate a ti mismo a toda costa. Sacrifica el deber por el interés propio, la causa de Cristo, por la conveniencia personal. Todas las personas son egoístas en su corazón y tienen su precio. Algunos pueden aguantar más que otros, pero al final la gente elegirá su propia voluntad sobre la voluntad de Dios”.

Dios le ha dado las llaves del Reino a los que se niegan a sí mismos, toman su cruz cada día y siguen a Jesús. Lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra será desatado en los cielos (ver Mateo 16:19). Se puede encontrar un pasaje similar en Mateo 18:18, pero en los Vrs. 19-20, Jesús añade: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.



Necesitamos notar tres cosas. En primer lugar, como la verdad hace libre a la gente, las llaves del Reino pueden significar las llaves del conocimiento (ver Lucas 11:52). En segundo lugar, los dos pasajes sobre atar y desatar son difíciles de traducir. Siguiendo las reglas de la gramática griega, ambos pasajes se pueden traducir también como, “Todo lo que ates en la tierra ya habrá sido atado en los cielos, y lo que desates en la tierra ya habrá sido desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

La misma estructura de la lengua griega se encuentra en Juan 20:23 (RV95): “A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos”. Ese pasaje también se podría traducir: “A quienes perdonéis los pecados, sus pecados ya les han sido perdonados, y a quienes se los retengáis, ya les han sido retenidos”. Fíjese en las diferencias sutiles entre las dos traducciones. Lingüísticamente, se pueden traducir en cualquiera de las dos maneras, pero la segunda es preferible (En inglés, así la traduce la New American Standard Bible). La mayoría de los teólogos concuerdan en que la Iglesia no tiene el poder y el derecho de atar, desatar y perdonar a quien desee.

En tercer lugar, en lo que los dos o tres reunidos en el nombre de Jesús están de acuerdo es en la voluntad de Dios. Las ideas de atar, desatar y perdonar tienen su origen en el cielo, no en la mente independiente de la humanidad. Dios puede comunicarse de una manera tal, que los cristianos con discernimiento tienen las llaves del Reino. Y anuncian lo que Dios ha ordenado. Todo lo que verdadero y duradero se origina en el cielo.


(Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México)











TRADUCCIÓN