“De vosotros mismos se levantarán hombres que
hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.” Hechos 20:30
Muchas
fuerzas impiden que comprendamos esta verdad fundamental: “La meta de la vida
de todo cristiano es ser más semejante a Cristo”. La psicología humanista es
una de esas fuerzas. Ella enseña que el hombre existe para su propia
satisfacción: debe tener todo lo que cree que necesita y debe satisfacer sus
deseos para ser feliz. Como resultado, en muchas iglesias el crecimiento
espiritual se iguala a menudo con allanar los problemas de la vida y hallar
satisfacción personal.
Esa clase de mentalidad que finalmente lleva a
una teología centrada en el hombre, es diametralmente opuesta a lo que la Biblia enseña. La meta de la
salvación y de la santificación es que seamos hechos conformes a la imagen de
Cristo (Ro. 8:29). Se ha dicho muy bien que la fe mira hacia afuera y no hacia
adentro, y que toda la vida está en esa esfera. Cuanto más conoce a Cristo y se
concentra en Él, tanto más el Espíritu lo hará semejante a Él. Pero cuanto más
se concentra usted en sí mismo, tanto más se distraerá usted de la senda
correcta.
JOHN MACARTHUR - (Devocional "LA VERDAD PARA HOY”)


