"Estas cosas les
sucedieron como ejemplo. Para nosotros." (1 Corintios 10:11 LBLA)
Mientras Sansón tenía todo a su favor, José tenía todo en
su contra. Fíjate:
1) El pueblo de Dios lo
trató mal. Los hermanos de José se ofendieron por la
visión que Dios le había dado y lo favorecido que era en su vida, así que lo
vendieron como esclavo. ¿Quién te dijo que todo el mundo te apreciaría? ¡Dios
no! Jesús nos avisó: "Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado
antes..." (Juan 15:18). Sin embargo, José mantuvo un espíritu perdonador y
no sólo acabó reconciliándose con su familia, sino que también los alimentó
durante la época de hambruna.
2) Estaba solo en una
tierra en la que nadie sabía de Dios, pero cual
flor en una ciénaga de barro, se mantuvo limpio y creció su fe. Lo que fomenta
tu éxito no son las circunstancias que te rodean sino lo que tienes dentro.
3) Estaba expuesto a la
tentación. José estaba aislado, lejos de su hogar y
sujeto a todos los impulsos que un joven fogoso podía tener. La mujer de
Potifar intentó seducirle repetidamente, pero él se negó. De haberla
complacido, es muy probable que no se hubiera sabido. Sin embargo, la razón por
la que no sucumbió a la tentación fue: "... ¿Cómo podría yo hacer algo tan
malo, y pecar contra Dios?" (Génesis 39:9 DHH) Nada le importaba más a
José que su relación con el Señor.
4) Su integridad tenía
un precio. Debido a las falsas acusaciones de la mujer
de Potifar José fue a la cárcel por un delito que no había cometido. ¿Le falló
Dios? No; en la cárcel lo esperaban los contactos necesarios para llevarlo ante
el trono. Así que sé fiel a Dios y Él te bendecirá.
"Por amor de Sión no callaré y por amor de Jerusalén
no descansaré... hasta que restablezca a Jerusalén y la ponga por alabanza en
la Tierra..." (Isaías 62:1,7)
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


