“Gemimos dentro de
nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque
en esperanza fuimos salvos.” Romanos 8:23-24
Las pruebas en la vida de un creyente aumentan su
esperanza del cielo. Así como las pruebas crean un creciente desinterés por el
mundo efímero, también crean un mayor deseo, por ejemplo, de reunirse con un
ser querido que se ha ido para estar con el Señor. Si los seres más queridos de
su vida han ido a la presencia de nuestro Salvador, y si usted ha invertido su
tiempo y su dinero en las cosas eternas, entonces no tendrá muchas ataduras con
este mundo transitorio.
Más allá de esta vida de
sufrimiento hay un futuro glorioso para el creyente que nos hace desear aun más
el cumplimiento de la salvación. De modo que
las pruebas nos dan un mayor aprecio de lo que es eterno; nos ayudan a anhelar
la ciudad eterna del cielo.
JOHN MACARTHUR
- (Devocional "LA
VERDAD PARA HOY")


